La Gran Vía

Revista lírico-cómica, fantástico-callejera en un acto, este es el título completo original de la obra, de la que luego sería zarzuela en un acto y cinco cuadros con música de los maestros Federico Chueca y Joaquín Valverde y libreto de Felipe Pérez y González estrenada en el Teatro Felipe de Madrid el 2 de julio de 1886 y representada después largamente en el Teatro Apolo. Alcanzó tanta fama, que tuvieron que cambiarse algunos cuadros, puesto que al ser una revista de actualidades, ésta tenía que ir modernizándose. También se añadió la réplica de "La señora Virtudes" a uno de los números "bomba" de la obra "El Tango de Menegilda". Te ofrecemos la representación completa de esta joya del "Género Chico", dividida en cinco partes, para que sea más cómoda la visualización, así como algunos extras" al final.

Parte 1


Parte 2



Parte 3



Parte 4





Parte 5



Como ya se ha comentado, La Gran Vía se estrenó como "revista lírica". Unos años después de su estreno llegó el auge del Género Chico, y la obra se adaptó a la "moda", por lo que se eliminaron algunos fragmentos y números musicales, para adaptar la duración de la obra al formato de Género Chico. Recientemente se ha representado con su formato completo, pero no dispongo de grabaciones. A continuación vemos uno de los números musicales eliminados, el "Pasadoble de los Sargentos", en versión concierto:


Otro de los números musicales suprimidos es El Vals de la Seguridad", que lo vemos representado en una versión que me encanta. Como ya he comentado en alguna ocasión, la zarzuela se valora más fuera de España que en nuestro país, y no sólo en países hispano-americanos, en los que se hacen estupendas representaciones de nuestro género lírico, sino también en Estados Unidos donde existen varias compañías estables que se dedican en exclusiva a representar zarzuelas. Me encanta ver a estos "chulapos" y "chulapas" con acento "yankee".


Como seguramente saben todos los aficionados a nuestro género lírico, el gran maestro Federico Chueca, el gran compositor que nos ha dejado los fragmentos más chisperos y castizos de nuestra zarzuela, admirado incluso por grandes compositores de la talla de Camille Saint Saens, que siempre que venía a Madrid se escapaba a la "Catedral del Género Chico", especialmente a la "Cuarta de Apolo"... El gran Federico Chueca, este gran músico... no sabía música... Nada, absolutamente nada de música, incluso le "extrañaba" que la música se pudiera escribir en el papel pautado. Ésta es la causa de que todos los carteles de sus obras dicen "Música de Federico Chueca y...", porque necesitaba de otro compositor que pasara al pentagrama y orquestara las melodías que se lo ocurrían al genio.

En sus tiempos de estudiantes solía tocar el piano, de oído claro, un par de horas en las terrazas de los cafés para ganarse algunas perrillas. ¡Improvisaba! Todo, absolutamente todo lo que tocaba en ese tiempo se le ocurría en el momento. A la gente le encantaba esos valses, jotas, "chotis" y pasodobles siempre nuevos... Pero si al día siguiente le pedían algo de lo tocado el día anterior, era incapaz de reproducirlo. Aquellas obras solo existieron los tres o cuatro minutos en los que el autor las interpretaba según le venían a la mente.

En cierta ocasión, corría el año 1865, a causa de una revuelta estudiantil, don Federico pasó varios días en la cárcel de San Francisco en Madrid, conocida como la cárcel de "El Saladero", esa misma en la que "los ratas" aseguran que su cura tiene su fe de bautismo. Mientras estuvo allí se le veníeron a la mente unas melodías que no podía quitarse de la cabeza. Cuando salió, visitó al maestro Francisco Asenjo Barbieri y se lo contó. El maestro Barbieri, las pasó a papel pautado, las orquestó, y estrenó la obra en uno de sus conciertos dominicales en el Retiro. La llamó "Lamentos de un preso", y así fue como Federico Chueca comenzó a ser compositor.


No tengo la versión orquestal de esta primera obra de Federico Chueca, Lamentos de un preso", sólo la versión para piano que escuchamos a continuación.